Patología mental de origen laboral: guía de orientación para el reintegro al trabajo

La centralidad del trabajo y los efectos en la salud, son algunas de las temáticas analizadas en la ‘Guía de orientación para el reintegro laboral’, proyecto  que presenta el resultado de una revisión de la evidencia científica y de la experiencia de los equipos tratantes para establecer las dimensiones centrales que obstaculizan y facilitan el proceso de reintegro al trabajo.

La guía – que contó con el financiamiento de la Fundación Científica y Tecnológica de la Asociación Chilena de Seguridad – fue desarrollada por los expertos Elisa Ansoleaga, Investigadora del Programa de Estudios Psicosociales del Trabajo de la Facultad de Psicología UDP; Pablo Garrido, Coordinador Nacional de Salud Mental Ocupacional, Asociación Chilena de Se-guridad; Claudia Lucero, Magister en Terapia Familiar; Claudio Martínez, profesor Asociado de la Facultad de Psicología UDP; Alemka Tomicic, Doctora en Psicología (PhD); Constanza Domínguez, asistente de investigación del Programa de Estudios Psicosociales del Trabajo de la Facultad de Psicología UDP; y Soledad Castillo, Asistente de investigación del Programa de Estudios Psicosociales del Trabajo, Facultad de Psicología UDP.

El trabajo presentado por los académicos tiene como objetivo entregar un conjunto de orientaciones básicas para mejorar la efectividad del reintegro al trabajo en personas que hayan sufrido problemas de salud mental laboral. Se destaca por ser primera vez que un trabajo de este tipo es presentado en Chile, y que cuenta validación de expertos de Latinoamérica

Ante este escenario, la investigadora y académica de la Universidad Diego Portales, Elisa Ansoleaga, señaló que “las enfermedades mentales calificadas de origen laboral, implican importantísimos costos psicosociales para los individuos y para sus familias, pero también costos muy importantes para las empresas y para la productividad”.

Agregó que “los procesos y prácticas asociadas al reintegro al trabajo exitoso representan un desafío, tanto para los actuales paradigmas de intervención en materia de salud ocupacional, como también para la institucionalidad protectora de la salud mental en el trabajo”.